June
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Hace un tiempo conocí a June. Lo encontré en el año 1996 abandonado en la calle. Era un cachorro de pastor alemán y no se sabía muy bien qué más… pastor belga probablemente. Estaba consumido por los parásitos y las garrapatas además de muerto de hambre, empezó ahí una larga amistad con el centro veterinario que ayer determinó que ahora tiene cáncer de próstata. Hoy he estado con él todo el día, hemos empezado pronto, a las once ya estaban haciéndole pruebas en Cornellá. La intención es determinar hasta que punto se ha extendido el cáncer y ver si es operable o no. Lo han tenido cuatro horas medio anestesiado, cuando me lo han devuelto no podía ni tenerse en pie, ha ido arrastrándose conmigo hasta el coche, con un paso entre dormido y borrachuzo, demostrando lo valiente que es (ningún médico permitiría a un humano irse a casa en su estado). Estuvimos juntos muchos años, cuando me separé de mi ex decidió que June se quedaba con ella por muchos motivos, aunque yo he seguido visitándole dos veces por semana hasta ahora. Nunca olvidaré como me sedujo el primer día, cuando tuve que atarle con un cordón de mi zapato para que no se escapara tras cada individuo con quien nos cruzábamos, cuando acabé llevándolo en brazos a casa porque apenas si podía andar, cuando me di cuenta de que la premisa inicial de “se queda sólo esta noche” era insostenible y le puse nombre (June… un nombre de chica para un perrito macho), cuando tuve que esforzarme por no llorar mirando esos ojos tristes y bondadosos que siempre ha tenido.
Ahora no sé qué sucedera… lo bueno es que sigue recibiéndome con alegría, sigue jugando conmigo pese a todo el dolor que pueda estar sintiendo, sigue intentando convencerme de que todo está bien pese a que lleva tres días sin probar bocado… y sigue anteponiendo su alegría por verme a todo lo demás. Las personas no somos así…

Tengo una “mardisión” gitana…
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Pozí, que lo vengo notando yo hace tiempo… desde que empezó el año, va a ser… Día 1 de enero, minuto 1 del 2007, propuestas para el año nuevo: adelgazar un poco (siempre se puede pesar un poco menos… ejem), hacer más deporte, ser más feliz (¿por qué narices pedí yo eso? ¿eh? ¿eh? ¿taba yo tonta perdía?) y alguna cosa más que no recuerdo.
Día 1 de enero, 12 del mediodía… me visto de runner y salgo a estrenar el año… corro 3 km 800 m (la carreterita no daba para más, luego ya te metias en autopista y no era recomendable) y empiezo a notar una leve molestia en una lesión antigua. Una semana más tarde, en el primer entrenamiento de fútbol del año (aquí una, que juega a fútbol sala -porque una puede ser femme y jugar al fútbol, ¿sabeis? eso si, con las zapatillas, las medias, el pañuelito para que no moleste el flequillo y los guantes conjuntados, ¿eh?), noto un dolor agudo en la misma zona: rotura fibrilar… mes y medio de baja sin deporte (ganas de llorar profundamente, por suerte la fisioterapeuta era una muchacha muy agradable, muy profesional, con unas manos muy cálidas al toquetearme y… muy hetero, claro -sick-).
Fin de las vacaciones navideñas, regreso al hogar, subirse a la báscula… ¿ui, tres quilos más? madre mia con las cenas y las comidas… bueno, ahora regreso a la vida cotidiana y desaparecen, ya verás… porque voy a adelgazar… (estamos en julio y aún están ahí los jodidos tres quilos esos… la madre que los parió… y yo venga machacarme en el gimnasio y comer ensalada… habrá que dejar el vodka del finde).
Ser más feliz… por aquel entonces tenía pareja per no nos iba demasiado bien, así que lo dejamos de la forma más dura que jamás he vivido… luego conocí a una mujer maravillosa que le dió alegría a mis dias… hasta que se dió cuenta de que se había equivocado y me dejó con el corazón enganchadito perdío… ahora estoy sola en medio de la nada preguntándome qué sentido tiene mi vida cuando me despierto sola, me paso el día sola y me acuesto sola. Algunos días no hablo con nadie hasta las diez de la noche… es tan triste (y me dijo alguien: “aprovecha para conocerte a ti misma”… joé, que llevo muchos años conmigo misma y ya sé quién soy, de verdad -palabra- que los chistes que me cuento ya no me hacen puñetera la gracia… que he empezado a tener diálogos con mi cepillo de dientes…). Vamos, que la soledad nos pa mi… no.
Y yo me pregunto… ¿qué sentido tiene este año en mi vida? ¿demostrarme lo frágil que es la felicidad? ¿darme a entender que debería valorar más las cosas? ¿Convencerme para volver a tener novio y dejar de buscar novia? Estamos a mitad de año, espero que las cosas mejoren, si es así ya os lo contaré, y si no… pues también, claro.
Me he comprado un talismán chino para el amor… de momento no se ha activado… le estoy buscando el START y no lo veo… como no empiece a ejercer influjo positivo ya creo que me da algo.
El ángel más tonto del mundo, Christopher Moore
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Sinopsis argumental: Falta una semana para Navidad, pero no todo el mundo es feliz en el pueblecito de Pine Cove (California). El pequeño Joshua Baker necesita con urgencia un milagro navideño. Y no es que esté moribundo, ni que su perro se haya escapado de casa: es que Josh ha visto cómo a Santa Claus le abrían la cabeza con una pala. Ahora sólo anhela una cosa: que el viejo barbudo regrese de entre los muertos. Lo que no puede imaginar es que alguien esté escuchando sus plegarias… Aunque no destaque por ser, precisamente, el más listo de los ángeles”.

Pues si, me lo compré porque quería reirme… y lo he hecho. Se lee con mucha facilidad, para pasar el rato. Mi mayor sorpresa cuando empiezan a aparecer zombies, así que retomo (ya que nadie me ha ilustrado sobre el tema) el post sobre lo que pueden o no hacer los zombies: aún no sé si pueden nadar o no, pero pueden disparar pistolas, organizarse, escoger un pino a modo de ariete… seguiré informando desde el centro de operaciones antizombies.
