Decálogo

Octubre 31, 2007 at 4:24 pm (Por Watari)

Watari
Y ahí está la primera, descuidando a su pareja sólo porque piensa que la tiene para siempre.
Y ahí está la segunda, quejándose de falta de atenciones cuando es incapaz de coger un teléfono para decir hola.
Y ahí está la tercera, dolida por su falta de amistades cuando desprecia a todas las personas que a su vera se acercan.
Y ahí está la cuarta, mirando a todas las mujeres que pasan a su alrededor y tratando a la suya como si fuera invisible.
Y ahí está la quinta, quejándose de corazón roto cuando lo que realmente padece es una ceguera impresionante.
Y ahí está la sexta, dándoselas de buena amiga mientras espera agazapada la posibilidad de arrebatarte todo cuanto tienes cerca o posees.
Y ahí está la séptima, fingiendo ayudarte en el trabajo mientras lo único que pretende es que acarrees con las culpas de sus errores.
Y la octava, pretendiendo que vivas en el modo en que ella lo hace y sin comprender que no tienes ninguna obligación ni ganas.
Y la novena, metiéndose en tu vida porque la suya está vacía.
Y ahí está la décima… maravillosamente diferente del resto; perfecta.
Y después vienen la onceava y la doceava, personas también maravillosas y estupendas. En estas tres se hallan tu pareja y dos amigas.
Y es entonces cuando te das cuenta de que si no hubieras pasado por los nueve primeros números no estarías apreciando en el modo que lo haces los tres últimos. Bendita experiencia, resulta ser la más sabia de todas.
 

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El mejor restaurante italiano

Octubre 30, 2007 at 8:27 pm (Por Watari)

Watari
El mejor restaurante italiano en el que he comido en toda mi vida lo descubrí el fin de semana pasado por casualidad. Nos dirigíamos a otra parte cuando comenté, de pasada, sin intención ninguna… “y aquí también hay uno”. Dimos un vistazo a la carta y decidimos entrar. Al principio creí que era un sitio pequeñito, pero no, los distintos salones se abren en una de esas extrañas distribuciones que tanto me impactaron cuando llegué a Barcelona (es posible incluso que sea el fruto de unir dos locales). El sitio en cuestión se llama “La Locanda”, está situado en la Calle Joaquim Pou, 4, junto a la catedral. Quizás os extrañe esta publicidad, pero os aseguro que en toda mi vida he comido un plato del calibre de la que tuve el placer de degustar esa noche. Tienen salsas que sólo puedes encontrar en Roma, el local está bien, es acogedor, la decoración muy al gusto clásico italiano, el precio asequible, los camareros y camareras agradables, simpáticos/as, dispuestos/as… alguno muy “entendido/a”, el encargado-propietario (tanto no sé) muy atento. Y si encima tienes la suerte de estar bien acompañado/a entonces ¿qué más se puede pedir?

Si os decidís ya me contareis.

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“Remedios…”

Octubre 30, 2007 at 5:31 pm (por Oldri)


Me dolía tanto el alma que afectó a otros organos menos espirituales y…
Una contractura me impedía mirar atrás, ¿era una señal? , rígida como una engreída acudí al trabajo, una clienta me recomendó un bálsamo chino cuya receta se creó hace cien años, la miré escéptica y me dijo que a ella fue lo único que le calmó el dolor.
Quise creerla, como a esos amantes que sabes que mienten.
En una callejuela del casco antiguo por la que había pasado miles de veces me topé con una herboristería que se parecía más a una antigua botica, la puerta estaba atascada, y el dolor me impedía empujar con fuerza, cuando por fín la cerradura cedió ,bajé tres escalones de carrerilla , no había nadie detrás del mostrador así que me distraje leyendo las etiquetas que vestían frascos de porcelana blanco, olía a linimento y a incienso, de repente comenzó a sonar un violín, era un tango de Piazzola, las estanterías llegaban hasta el techo y había un rincón de la tienda que parecía una cordillera de especias, miré el reloj porque noté como en la calle oscurecía, no podía ser… ¿desde cuando cae la noche a las doce del mediodía?.
Mi primer impulso fue salir de allí ,pero la puerta estaba atascada de nuevo.
La música del violín cesó, oí en su lugar un fatigoso caminar , el roce de unos zapatos sobre el suelo de parqué.
- ¡wan-an! (buenas noches) Exclamó un anciano desde detrás del mostrador.
- ni hao ma. (¿cómo está usted? )Añadió sonriendo.
Llevaba un kimono gris oscuro y el cabello tan largo que caía sobre el mostrador como un hilo de leche blanca que se estuviera derramando, con un índice huesudo y retorcido señaló uno de los frascos.
Me acerqué obediente al continente y leí la etiqueta en voz alta tartamudeando “Bálsamo de tigre Rojo “.
El anciano asintió con la cabeza .
- hen hao, hen hao, hen hao. (muy bien ,muy bien).
Y dio un manotazo a una cortina estampada con un dragón de cuyas fauces salió humo.
Pasaron unos segundos en los que estuve tentada de huir ,pero la curiosidad no me dejaba moverme de aquel extraño lugar.
El anciano volvió a aparecer con algo envuelto en una tela y con una caja de cartón diminuta en la otra, me extendió los dos objetos y los cogí. Saqué el monedero para pagar y negó pausadamente con la cabeza, le miré desconcertada y me señaló el bolso, se lo mostré y metió la mano huesuda en él, removió mis cosas sin siquiera mirar y sacó una piedra blanca que había recogido una tarde que paseaba junto al río. Se la acercó a sus ojos oscuros de pájaro y se le llenaron de lágrimas, emocionado me dedicó una sonrisa y una reverencia.
-xiè-xiè.(gracias) exclamó entusiasmado.

- zai jian (adiós). y volvió a golpear la cortina y desapareció.
La puerta se abrió sola como empujada por el viento, en la plaza lucía un sol espléndido, me senté en un banco porque no pude posponer ni un segundo el descubrimento de los paquetes, la caja era de vivos colores decorada con un trigre de bengala saltando, abri el frasco y un olor a menta y canela me reconfortó , la textura era untuosa, como una cera. Lo dejé sobre el asiento y me dispuse a abrir el hatillo de tela , había una nota y la leí : “todo lo que necesitas para ser feliz está aquí ” aparté la nota y vi mis ojos, mi sonrisa, reflejados en un espejo labrado en plata,mientras me caía una lágrima ,un músico comenzó a tocar un tango de piazzola con un violín y decidí regalarle unas monedas.

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Espantapájaros

Octubre 28, 2007 at 11:19 am (por eo) (, , , )

ESPANTAPÁJAROS

No vuelan, amor aún
las palabras.
Eso que es todo lo que soy
y me doy cuenta cuando a veces
soy capaz de abandonar por un ratito
tu cuerpo caliente
tu cuerpo que es mio
y refugiarme, otra vez
en eso que al fin y al cabo soy
solo en palabras.

Por suerte un día,
despierto muda
y vuelco
todo el sentido,
mezclo las cenizas de todos los vocabularios incompletos
en tu cuerpo de arena.

Perdona si a veces, durante el camino
no encuentro el momento para pararme
y agradecerle al destino
haberte encontrado
espantapájaros
de palabras.

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un estado

Octubre 27, 2007 at 12:31 pm (por Oldri)

Para vender cremas hablamos de un estado de piel, porque dependiendo de muchos factores la piel puede estar deshidratada, más o menos grasa,etc.

El corazón también tiene estados, a veces deshidratado, a veces saturado de emociones más o menos gratas, a veces parece seco, es triste descubrir que lo que me gusta de amar no es tener una persona a mi lado que me complete si no ese estado eufórico, me gusta como soy yo cuando amo y eso es lo que engancha de ese sentimiento, esa hipersensibilidad que se desata y que te hace ver la vida y los colores brillantes como una foto sobreexpuesta,ojalá algun día se repita y sienta esa sensación de siesta y tranquilidad absoluta, ojalá vuelva el estado que se parece al verano de los sentidos.

Una de las personas a la que más he amado, me dijo que había escrito esto para mi,subestimó mis conocimientos sobre literatura, no fui capaz de decirle que conocía este verso de Benedetti, le di las gracias por el poema y ella creyó que mis lágrimas eran de emoción.

Sobre las cartas de amor - Benedetti

Una carta de amor
no es un naipe de amor

una carta de amor tampoco es una carta
pastoral o crédito / de pago o fletamento

en cambio se asemeja a una carta de amparo
ya que si la alegría o la tristeza
se animan a escribir una carta de amor
es porque en las entrañas de la noche
se abren la euforia o la congoja
las cenizas se olvidan de su hoguera
o la culpa se asila en su pasado
una carta de amor
es por lo general un pobre afluente
de un río caudaloso
y nunca está a la altura del paisaje
ni de los ojos que miraron verdes
ni de los labios dulces
que besaron temblando o no besaron
ni del cielo que a veces se desploma
en trombas en escarnio o en granizo

una carta de amor puede enviarse
desde un altozano o desde una mazmorra
desde la exaltación o desde el duelo
pero no hay caso / siempre
será tan sólo un calco
una copia frugal del sentimiento

una carta de amor no es el amor
sino un informe de la ausencia

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“Viajemos”

Octubre 22, 2007 at 11:43 am (por Oldri)

El pan desnudo (fragmento)
” Como otros creyeron en la
existencia de la Atlántida, yo creo en la existencia de Tánger. En esta ciudad el hada tenía una varita que se llamaba Osadía. ”

Todo aquel que busca el alma insolente de Tánger puede aún encontrarla en sus calles y callejuelas, en sus rincones sombríos. Las huellas literarias de los grandes nombres que durante mucho o poco tiempo han residido en esta ciudad que se asoma al mar no se han borrado del todo. Para muchos, Tánger sigue siendo una ciudad fuera de la geografía, suspendida entre la tierra y el mar. Una novela libertina. Un poema escandaloso, místico. Una prisión sin barrotes a la que van a parar los decepcionados, los traidores, los desgraciados. La última frontera. El último sueño. El quif supremo, el genio del Rif. Un peñón desde donde tirarse al mar y permanecer allí para siempre. El destino de los ángeles.La lista de visitantes ilustres es larga, demasiado larga. A menudo se habla de ellos, de sus aventuras, y desde el punto de vista árabe, bereber, marroquí, se olvida la huella de Tánger. El Tánger de los rechazados, de los condenados, de los que buscan salir, escapar de Marruecos, es hoy el foco de la actualidad en la ciudad. A Tánger se la ha encerrado, se la ha sometido. Durante mucho tiempo, sólo se ha visto su lado in. Y este aspecto es forzosamente injusto, ilusorio.

Soy de Salé, una ciudad que se encuentra a orillas del río Bou Regreg, frente a la capital, Rabat. De familia tradicional y pobre. En mi casa, nunca se viajaba, nunca nos alejábamos de nuestro infierno y nuestro paraíso cotidianos. Pero un día de 1985 sucedió un milagro. En verano, mi hermano mayor nos llevó a mi hermano pequeño y a mí dos semanas de vacaciones a Tánger. Por primera vez en mi vida abandonaba mi mundo. En aquel tiempo, esta ciudad representaba lo desconocido. No sabía nada, por así decirlo, de su historia, de sus mitos, de su peculiar situación en Marruecos. Tánger se me presentó, apenas me atrevo a decirlo hoy, como si no fuera una ciudad marroquí. Nada en ella me era familiar. Nada me pertenecía, pero todo me seducía, me cautivaba. Era un extranjero en una ciudad extranjera. Un adolescente lleno de sueños eróticos en un mundo en el que la literatura parecía haber encontrado un lugar para reinventarse, para cambiar las palabras, el espíritu, entrar en el caos original, amar nuevamente como en la época de los hombres primitivos. No sabía nada, pero, en lo más recóndito de mí, capté todo, comprendí todo, respiré todo, y, sin saberlo, la literatura y la escritura entraron en un pequeño rincón de mi mente, de mi corazón, para vivirla y para crecer con ella. Y para obligarme después a pasar a la acción, a transformarse con los libros.

Al final de ese breve y decisivo viaje, mi hermano mayor me regaló una novela en francés. El pan desnudo, de Mohamed Choukri. Por segunda vez, y sin saberlo, me introducía en la senda de los libros y me convertía en escritor.

Había descubierto El pan desnudo en Tánger en agosto, unos días después de mi cumpleaños. Lo había leído por primera vez en árabe, cuando tenía 10 años, a escondidas, pero lo había olvidado. Aquí, en este lugar de Marruecos, lo redescubrí en otra lengua; no la mía, sino una lengua casi enemiga, la lengua de los ricos de Marruecos, el francés. No me gustaba esa lengua, pero gracias a ella entré nuevamente en el universo de Choukri y por segunda vez me reencontré con un niño de la calle, de pies desnudos; con el niño rifeño hambriento. Un niño que asiste, al principio de ese relato, a una escena alucinante: el padre que mata al hermano pequeño de Choukri estrangulándole. Violencia extrema. Violencia y sexo. Sexo y violencia. El escritor describía Marruecos sin contemplaciones, sin deseos de seducir, de pretender que guste. Contaba la realidad. Su realidad. Su autobiografía. En Marruecos, la mayoría de las personas recurre a la ficción, a la opinión general, para protegerse, para dar una buena imagen de sí mismos acorde con los dictados de la sociedad. Choukri, no. El decía “yo” con descaro; un “yo” desnudo, miserable, escandaloso y en árabe. Un “yo” que no quieren oír, un “yo” sometido al silencio durante mucho tiempo. Un “yo” que ha podido salir de la pobreza, reencontrarse en la cárcel con las palabras, con la escritura, y que, en vez de renegar del pasado, ha dedicado su esfuerzo a revelarlo a un Marruecos hipócrita en una lengua sagrada, la del Corán.

(…) Si tuviera que hablar de uno solo de los visitantes de Tánger sería sin duda de Paul Bowles. Descubrí su obra a través del cine, en la adaptación que hizo en 1990 Bernardo Bertolucci de su novela El cielo protector (John Malkovich y Debra Winger interpretaban a una pareja neoyorquina que llega a Tánger y descubre Marruecos poco a poco, hasta diluirse en él, volverse locos y morir). Más tarde, la lectura del libro supuso para mí un momento muy intenso. Fue Gertrude Stein quien animó a Bowles, un músico estadounidense que vivió durante veinte años en París, a conocer Tánger. En Memorias de un nómada, su autobiografía, publicada en 1972, describe lo que sintió la primera vez que llegó a la ciudad, en 1931: “Si digo que Tánger me atrapó como si fuera una ciudad de ensueño, hay que interpretar la expresión en su sentido literal. Su orografía llena de escenas típicamente oníricas: calles cubiertas como si fueran pasillos y, a cada lado, las puertas de las casas abiertas; terrazas escondidas que miran al mar, calles que parecen escaleras, callejones sombríos sin salida, pequeñas plazas edificadas sobre pendientes…, se podría decir que es el decorado de un teatro diseñado sin tener en cuenta las leyes de la perspectiva, con calles que salen en todas direcciones”. Este laberinto le hizo abandonar poco a poco la música para dedicarse cada vez más a la literatura. Este país de gente llena de vida, como a él le gustaba decir, será definitivamente el suyo a partir de los años cuarenta.

(…) Cuando Juan Goytisolo llegó a esta ciudad en los años setenta, lo que quería era aprender árabe. Pero enseguida comprendió que no era el lugar ideal porque aquí casi todo el mundo habla español. Para conseguir su proyecto tuvo que ir más al sur, a Marraquech concretamente, donde vive desde los ochenta (y habla árabe). Sin embargo, Tánger le impresionó tanto que situó allí su célebre novela Don Julián, que trata sobre el lento recorrido por las calles de la ciudad de un personaje anónimo a quien se identifica con don Julián, el conde español que en el siglo VIII traicionó a su país y lo entregó a las tropas árabes.

Antes de continuar con este deambular literario y tangerino me gustaría detenerme un instante y recordar algo extraordinario que hizo Juan Goytisolo a mediados de los noventa. Las autoridades de Marraquech tenían la intención de transformar la famosa plaza Yemaa el Fna, el corazón de Marruecos y de la cultura popular, en un supermercado y en un aparcamiento. Afortunadamente, Goytisolo, atónito ante la locura del proyecto, escribió un extenso artículo en la revista francesa Le Monde Diplomatique en el que resaltaba la enorme importancia que tiene para los marroquíes este mágico y único lugar del mundo. Con este motivo también creó una asociación para salvar la plaza. La movilización atrajo la atención de la Unesco, que se apresuró a declarar patrimonio de la humanidad la famosa plaza. Este gesto, que muestra el apego de Juan Goytisolo por las señas de identidad, es prácticamente desconocido en Marruecos, pero conocido por los escritores y los enamorados de la literatura que vienen con regularidad a Tánger a respirar su peculiar aire y encontrarse en el formidable y bonito Hafa, el único café literario del reino.

Hafa (acantilado, en árabe), un nombre sobre el que podrían construirse miles de sueños, como hizo Marcel Proust. Acordarse de todos los que han pasado por allí, desempolvarlo, reinventarlo, prestar atención a todas esas personas que viven en este lugar; los jóvenes de Marruecos, que no tienen futuro, que sueñan y matan el tiempo mirando a España, candidatos a la inmigración clandestina que están a punto de convertirse en los auténticos héroes de la literatura y del cine marroquí.

Hay otros nombres en Tánger que llaman la atención y que merecen un recuerdo en esta banalización galopante. El elegante hotel El Minzah, que a pesar de todo, conserva el espíritu de antaño. Les Colonnes, la mítica librería de la ciudad, que vive un nuevo e intenso período de esplendor gracias a su director, Simon-Pierre Hamelin, que acaba de crear la revista literaria Nejma, cuya ambición es “escribir, que se escriban palabras en la tierra, en Tánger (…); oír, que se escuchen las voces perdidas en los vientos de estos dos mares, las tenazas de una leyenda que deja sin aliento, realidad turbulenta y seductora”. El Zoco Chico, el Gran Teatro Cervantes, el hotel Ville de France, la sublime iglesia de San Andrés (construida en 1905) y su cementerio, el cine Mauritania, que el fotógrafo Yto Barrada acaba de reformar para convertirlo en filmoteca.

(…) Volver a Tánger y escribir un nuevo capítulo de su historia que hable sobre los barrios de gente sencilla, pobre y olvidada; sobre los rígidos islamistas que controlan la forma de pensar; sobre los señores de la droga que están por todas partes. Un gran capítulo, audaz, auténtico, que de buen grado titularía “Tánger, atrapado por la realidad”.

Volver a Tánger e imaginar que se parece a ese cuadro premonitorio de Francis Bacon, Paisaje cerca de Malabata (Tánger, 1963). Negra. Extraña. Amenazada por borrascas que parecen fantasmas. Iluminada por relámpagos. Un crisol del que saldrá un nuevo mundo, lejos, muy lejos del tópico orientalista y de la imagen pictórica.

Abdela Taia

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Para heihei y la salud pública de los ordenadores del mundo

Octubre 18, 2007 at 10:03 am (por eo) (, )

Eoooooooooooooooooooooooooo

Pues este es el enlace para descargar uno de los mejores programas anti-troyanos que conozco. Este, con el AVGfree como antivirus te dejan el ordenador “limpito”.

http://www.safer-networking.org/es/spybotsd/index.html

Besos, chicas.

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Leonardo da Vinci

Octubre 16, 2007 at 12:30 pm (Por Watari)

Watari
Tranquil@s
, no me ha dado por el post didáctico, mi deformación profesional no llega a tanto (al menos hoy). Sólo quería comentar un detalle que ayer descubrí sobre su vida y que me impresionó mucho. Estaba hojeando wikipedia cuando hallé este párrafo:
 ”El 8 de abril de 1476 (cuando el artista tenía 24 años) se presentó una denuncia anónima contra diversas personas, entre las cuales estaba Leonardo, por sodomía consumada con el diecisieteañero Jacopo Saltarelli. Aunque había cierta tolerancia hacia la homosexualidad en la Florencia de la época, la pena prevista en estos casos era severísima, directamente morir quemado (¿no estais flipando? yo si). Además de Leonardo, entre los otros acusados estaban Bartolomeo di Pasquino y sobre todo Leonardo Tornabuoni, joven vástago de la potentísima familia florentina de los Tornabuoni, emparentada con los Médicis. Según algunos estudiosos fue la implicación de este último lo que jugó a favor de los acusados. El 7 de junio, la denuncia se archivó y los imputados fueron todos absueltos”
Me fuí a casa pensando en lo jodida que podía ser la vida antes, en lo mucho que me gusta saber que puedo casarme, en lo que me tranquiliza que mi vecina la religiosa me diga que si el gobierno nos deja casar será que eso está bien (jejejeje), en como me gusta poder salir a la calle cogida de la mano de mi pareja… Y si, ahora podríamos regodearnos en las injusticias que se estan cometiendo en otros lugares, en las palizas que algunos mal nacidos han dado en la calle a compañeros/as, etc… pero dejad que hoy me sienta a gusto en este país, en esta época y en esta sociedad y que no os acompañe en ello.

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Blog Action Day, preservar el medio ambiente, acción individual organizada

Octubre 15, 2007 at 12:28 pm (Pensamientos, por eo) (, , , )

Blog Action day, una apuesta por la acción individual organizada:

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Hoy es el día en que todos publicamos cuestiones sobre medio ambiente. He pensado en el tema y en el posible eco que una acción como esta hará en los responsables del tema. Porque la preservación del medio es en primer lugar una cuestión de sensibilización individual pero sobretodo, no lo olvidemos, de cumplimiento de normativas y responsabilidad de muchas empresas. En ese sentido, creo que el papel del blogger, del ciudadano, es sobretodo el de denuncia pública, mediante este nuevo medio que le permite muchas veces extender su ámbito de influencia, de cualquier agresión concreta al mismo. Así, estaría bien convertirnos en voluntarios de un nuevo “Pay per post”, agentes de márketing social, que apoyan no solo campañas como esta sinó cualquiera que se dirija a preservar la humanidad y los derechos básicos del ser humano.

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Leed bien antes de apoyar el Blog Action day, un enlace desafortunado

Octubre 10, 2007 at 2:58 pm (por eo) (, , , , )

Seguro que habéis oído hablar del Blog Action Day, el día 15 de octubre, donde miles de bloggers realizarán su aportación al tema de la preservación medioambiental del planeta. Pues bien…leed, por favor este artículo de Marcelino Madrigal sobre el tema religioso y homofóbico al que llegamos si seguimos los enlaces sobre uno de sus promotores. Apoyo la iniciativa pero no sé si participaré si el día 15 de octubre, esos enlaces siguen ahi. O lo haré pero mencionando en el post, precisamente eso, que el año que viene no lo haré si ese enlace sigue ahi.

No hemos llegado aqui para esto.

He creado un nuevo blog sobre libertad de expresión. Creo que en unos días y según su evolución, abordaré también allí el tema.

Saludos.

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