
Hoy una amiga regresaba a su casa tras una megarreforma (jo, que envidia, posee un piso y puede reformarlo!!!). En el camino se quedaron algunos muebles que iba ofreciendo a quien le hicieran falta. Yo por mi parte tras varios intentos conseguí que me regalara un sofá de piel de tres plazas cuyo precio hace unos años rayaba en lo indecente y algún mueble más (- Por favor, compañera, dame ese sofá, que el que yo tengo da pena-penita-pena verlo, mushasha, es que está to roido y hecho porvo - No puedo dártelo, xiquilla, porque ese sofá ya tié novia y yo se lo prometí musho ante que a ti -Pero, compañera, con lo que nos une a nosotras… con lo mal que estoy sentada en ese sofá que me tocó con el piso… - Que no, que ya está comprometio y yo soy una mujé de palabra -Al final la novia del sofá se arrepintió y lo conseguí… oeoeooeoe-). Esta tarde he ido a recogerlo, para la ocasión había buscado a un tal Ricardo (Pequeñas mudanzas, precio 45 euros la hora, vendremos tres operarios).
- Mire, que lo que más me preocupa es este sofá.
- Ningún problema, nene, coge el sofá este y cuidado con rayarlo ques de piel y se ve gueno. Pero nene, así no, inclínalo porque si noooo… pero a ver, tú aquí no haces ná, no ves que tienes que cogerlo así? A VER, HACEDME CASO A MI!!! (decía Ricardo dirigiéndose a dos señores con pinta de armarios empotrados, de nacionalidad albano-kosovar o vete tú a saber, porque hablaban lo justo y con pocos tiempos verbales. El tal Ricardo menos arrimar el hombro hacía de todo: dirigir, frenar, chillar, entorpecer… lo que hiciera falta, vamos, es lo que tiene ser el dueño de la furgo). Oiga, señorita, si usted quiere puede ir yéndose al otro piso para abrir, que nosotros ya nos bastamos para esto.
- Ah, bien, como usted diga.
En el trayecto a casa no ha sucedido nada digno de mención, cuando han llegado con su cargamento me había dado tiempo a despejar el pasillo y a empezar a meditar sobre si la anchura del mismo permitiría el paso del sofá en cuestión…
- Ui, señorita, questo es mu estrecho. Y por la ventana no se podría entrar el sofá? Nene, que no se raye, que este sofá es gueno, ques de piel y no de escai como el de ayer, se nota, eh? el de ayer era más grande, ¿no?
- No, este ser más grande.
- Este sofá es una maravilla, que se lo digo yo o que veo muchos precios, usted se va a Castillejos con Aragón, callí hay una tienda sofases y mira precios y verá que valen 1.800 o 2.000 euros, en serio, usté va y se lo mira.
- Iré, iré (con tal te calles te prometo ir en peregrinación a Lourdes, te lo juro)… no, si bueno es, me dijo la propietaria que le había costado 300 mil pesetas.
-Baaaaaaah, eso era antes, que le digo yo que ahora por ese precio no lo tiene, que mínimo le cuesta 1.800 euros (¿Perdón? valeeee, mejor dejamos este tema, que veo yo que no tamos muy puestos en el cambio de moneda, Ricardito). Bonitos cuadros los del pasillo… estas señoras son de hace 50 años, no? Qué guapas…
- Si, bueno (Marlene Dietrich, Audrey Hepburn y Marilyn Monroe si que son más antiguas, pero Neve Campbell no creo yo que esté de acuerdo, Ricardito… suerte que quité el poster de Kiss, by Tania Chalkin…)

- Nene, gira esto así, que no pasa el sofá pol pasillo… nene, así no, así… y tú quita dahí que molestas, joé que caló… neneeee… ¿no tiene agua fresca señorita?
- Si, tengo (este nene debe tener sus 48 años, no?, puede que más)
- Pues mejó unas cervecitas, ¿no nene? Tú a este sofá le das una pasada de Nivea, de la crema esa que se ponen los hombres, si mujé, que vale cuatro euros… pos le das, que me lo dijo una gitana una vez que le compré en la Plasa las Glorias una chaqueta de piel de mujé y me quedó nueva… le das bien dao y te queda nuevo, primero así y luego esperas dos días y con un trapo seco le quitas la Nivea que sobra y ya verás… que mona la chinita esta del poster del comedor, ¿no? que bonita… oye, que sólo tienes mujeres en las paredes, ¿no te gustan los hombres o qué? jo jo joooo (ui, pero bueno, ¿será posible? y a ti que coño te importa lo que a mi me guste o me pueda no gustar, joé? y desde cuando ya no soy señorita y me tuteas, coño!! ¿y porqué esos armarios empotrados me miran libidinosamente? ¡ostras! ¡estoy sola en casa con tres tios y me estoy empezando a sentir muuuuuy incómoda!)
- Los cuadros los pone mi novio (me va a crecer la nariz, se me va a notar… joder que mal rollo).
- Dale, nene, que esto ya lo tenemos, anda, métele así, y vigila no rayes el sofá que es de piel y es gueno, que estos valen 1.800 euros, que yo lo sé… uf, pensé que no entraba, eh? mira que ya veía yo el sofá de vuelta pabajo, y hubiera sido una pena, porque mira que este sofá… (que si, joder hostia puta ya, que tú sabes lo bueno que es este sofá… y yo sé que mi amiga es una pasada de amiga y ¡me gustaría veros desaparecer por la puerta!)
- Bueno, pues ya está no? (váyanse de mi casa, por favor, no me hagan nada, por favor…)
- Estás fuerte para ser una mujer, ¿no?
- Es que mi novio es monitor de gimnasio y entreno con él (¿le digo ya que está a punto de llegar? mejor me callo)
- Aaaaah, que tiés novio…
- ¿Cuánto le debo? (abreviemos)
- Pos mira, son 45 euros la hora, pero cobramos siempre tres horas mínimo (aunque hayamos invertido sólo dos, ¿no? y aunque me hayais rayado el pasillo entero para poder meter el sofá, ¿no?), así que eso sube 150 euros (tu madre, eso sube 130 euros, mamón), pero como nos ha costao tanto lo del pasillo nos podrías dar una propina, ¿no?
- Ui… cuánto considera usted que sería una propina?
- Mira, danos 200 euros y ya, ¿vale? que, además, te bajamos el sofá viejo que me lo voy a quedar yo porque está viejo pero algo haré con él porque mira tú por dónde ya me irá bien aunque esté viejo porque mira que está viejo, ¿eh? (si estuviera nuevo no me lo cambiaba, Ricardito, que cosas tienes, te habrá subido la cerveza que me has chuleado, seré gili… y no te doy 200 euros porque me perdería el respeto a mi misma y eso cuesta tenerlo, ¿sabes? aunque los armarios empotrados me miran raro… ¿empiezo a gritar ya? por favor, que no se cabreen…)
- Es que no tengo tanto dinero aquí… sólo tengo 170 euros en total, que llevaba 20 euros en la cartera y los 150 que me había dicho (si estuviera aquí mi novio el cuelgacuadrosmonitordegimnasio te ibas a enterar tú, Ricardito… que ganas de patearte los huevos tengo ahora mismo, o mejor, te digo que los cuadros los cuelgo yo, te saco mi taladro y te hago un agujero nuevo en el esfínter, cojones… le doy la pasta, se gira y se pira corriendo moviendo la cabeza con un gesto de desaprobación).
Me quedo sóla en casa… con el pasillo rayado, el sofá nuevo a medio poner, una puerta quitada, las estanterías que hemos movido para que pasara el sofá a medio poner… pero se han ido (uf)… aunque… demasiado rápido, jolines, ¿se habrá llevao algo el tio? ui, ¿mi móvil dónde anda? ahí… ¿y mi cartera? ahí también… pues no sé porque se ha ido tan rápido, supongo que para no tener que ayudarme, claro… pero da igual, se ha ido y tengo un sofá nuevo (y muy bueno, “desos que cuestan 1.800 euros de ahora y no 300.000 ptas de antes” jajajaja). Llamo a mi amiga para invitarla a cenar un día de estos, me ha dicho que 150 euros era un precio buenísimo, de las 20 de propina no le he dicho nada, me da verguenza, jos…
